Masajes abdominales para embarazadas: ¿conoces todos sus beneficios?
Masajear la zona abdominal de una mujer embarazada mejora su bienestar físico y psicológico, y también puede ayudar durante el parto. ¿Cómo se debe hacer? ¿Cuándo se recomienda? ¿Cuáles son sus beneficios durante el embarazo?
¿Qué molestias puede aliviar durante el embarazo?
El masaje abdominal mejora el dolor en el pubis, la espalda, las costillas, la zona lumbar… Todos estos dolores se deben a la adaptación de la zona abdominal a los maravillosos cambios del embarazo, donde se produce una gran mejora corporal y postural de la mujer, favorecida por la fecundación y las necesidades posturales del bebé, según describe el experto.
Además, la congestión pélvica, la sensación de tensión en la zona perineal o la presión del bebé son muy comunes hacia el final del embarazo. Este masaje puede ser extremadamente útil en estos casos.
Además, puede ayudar a mejorar la capacidad respiratoria de la mujer, que disminuye a medida que crece el abdomen, lo que compromete el espacio torácico y provoca que muchas mujeres experimenten falta de aire y dificultad para respirar.Lee sobre ello masaje prenatal precios de nuestros artículos «Mediante el masaje abdominal, trabajamos la zona diafragmática para aliviar esta sensación», destaca. Todo esto se suma a la ayuda que brinda a las mujeres embarazadas para mantener su rendimiento en sus actividades diarias y a «aumentar los niveles de oxitocina, gracias a la calma y el bienestar que proporciona el masaje».
¿Cómo ayuda durante el parto?
El masaje abdominal no solo es beneficioso durante el embarazo, sino que también es útil durante el parto. Como describe Alicia de Benito (@pelvismolonas_ en Instagram), «Ayuda a tener un parto más llevadero al reducir la presión sobre los músculos abdominales (algo fundamental en las características del parto)».
A veces, este tipo de masaje también ayuda a que un bebé en presentación de nalgas se gire. «Una de las causas de la presentación de nalgas es el tono muscular excesivo en los músculos abdominales», explica. «Esta tensión limita el movimiento del bebé y, como resultado, dificulta su giro». El masaje abdominal busca aliviar esta tensión y favorecer la actividad fetal para que el bebé pueda colocarse correctamente con la cabeza hacia abajo.
¿Cuándo empezar y hasta cuándo se recomienda?
El masaje abdominal forma parte de un tratamiento personalizado en el que la futura madre debe ser evaluada previamente para estudiar sus características anatómicas y los cambios que está experimentando su cuerpo.
¿Cuándo se puede realizar? El masaje abdominal suele comenzar en el segundo trimestre del embarazo. «En el primer trimestre, el abdomen no se ha expandido lo suficiente y los mareos y las náuseas son mucho más frecuentes, por lo que evitamos mover el abdomen para prevenir molestias adicionales», afirma la fisioterapeuta de Yummy Mommy.
¿Hasta cuándo se recomienda? En el segundo y tercer trimestre se puede realizar en cualquier momento, hasta el final del embarazo, «incluso cuando el cuello uterino comienza a ablandarse, acortarse o dilatarse; no hay problema en continuar haciéndolo, ya que no afecta al inicio del parto».
¿Existen contraindicaciones? Si el embarazo se considera de alto riesgo, es necesario consultar con un médico sobre la conveniencia del masaje, según la situación específica. Sin embargo, por regla general, no existen contraindicaciones. «En los casos en que notamos que el bebé se mueve mucho más de lo normal o que su comportamiento cambia, interrumpimos el masaje, no por ninguna contraindicación, sino para no molestarlo», subraya.
¿Cómo se realiza el masaje abdominal?
El masaje abdominal se realiza mediante técnicas manuales y puede ir acompañado de aceite natural.
Antes de empezar, pedimos permiso a la embarazada, colocamos las manos sobre su abdomen y esperamos unos segundos a que el bebé se acomode», explica la profesional. Luego, comienzan con movimientos muy suaves y lentos, aplicando siempre presión manual desde afuera hacia adentro «para estimular los músculos abdominales (ya que la zona abdominal se estira mucho durante el embarazo)».
La presión y la tracción se ajustan según la zona que se esté tratando. De hecho, el masaje abdominal se complementa con ejercicios de movilización de costillas, espalda y pelvis, además de ejercicios de activación muscular, necesarios para potenciar sus beneficios.
La posición óptima para realizar este ejercicio es con la mujer recostada boca arriba (se coloca una almohada debajo de las rodillas para evitar la tensión en la zona lumbar), pero si no se siente cómoda, puede realizarse recostada de lado, posición en la que también se ejercita toda la musculatura de la espalda.
«La idea es que este masaje sea placentero para la embarazada, que sienta liberación y alivio al recibirlo, pero en ningún caso molestias», subraya el profesional.


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